Siempre soñé con un mundo en el que la felicidad estaba presente en cada momento de tu cuerpo. Pero no señores, no se mientan, no es así. La tienes que buscar tu solito a veces acompañado y otras no.
Y en el camino de esa búsqueda no te creas que sea fácil. Hay baches e incluso escalones y muchos de ellos no son fáciles de saltar.
Y aunque todo ello te cause lágrimas, sonrisas, tristezas y alegrías...al final la acabas encontrando…algún día.
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